jueves, 22 de noviembre de 2018
Chasco, casi trauma, cervecero
jueves, 2 de marzo de 2017
El Efecto Streisand y los autobuses naranja
Enhorabuena, campeones.
martes, 3 de mayo de 2016
Por qué odio las batucadas.
jueves, 1 de octubre de 2015
La idiotez del «coaching»
jueves, 30 de julio de 2015
El cocido y la paella
Edición del 4 de octubre de 2016: Comentando la cuestión con amigos y conocidos me apuntan que a los ingredientes relacionados para la paella también hay que añadir caracoles (limpios, por supuesto). En cuanto al cocido, también me han apuntado que en según que casas la morcilla no puede faltar, aunque es rarísimo encontrarla en los cocidos de restaurante, y en cuanto al garbanzo si bien es canónico tampoco es obligatorio, porque en caso de estricta necesidad (recordemos que es comida de pobres, al puchero va todo lo que se tenga a mano) y si no hay garbanzos, cualquier otra legumbre también sirve, aunque quizá ya no sea tan propio llamarlo cocido madrileño.
Edición del 30 de diciembre de 2016: Hace poco, oyendo por la radio la enésima discusión paellil, caí en la cuenta de que otra prueba de la flexibilidad y versatilidad del cocido madrileño frente a la paella valenciana es el recipiente donde se cocina. La paella no es paella si no se hace, propiamente, en una paella, aunque he notado que incluso en Valencia, y dependiendo de donde y a quien se pregunte, se le llama paella, caldero o sartén. Pucheros y ¡Ah! ¡Oh! ollas a presión, están vedados y malditos. El cocido no tiene ese problema. Aunque es comúnmente aceptado que el cocido «gourmet» debe ser cocinado en una orza alta de barro sobre brasas a fuego lento, quedan muy pocos sitios donde se haga así (La bola, por ejemplo). Lo normal es usar lo que se tiene a mano o dicta la costumbre familiar, sirve por supuesto la citada orza de barro, pero también pucheros de hierro, cacerolas de aluminio o acero, ollas a presión y, en general, cualquier recipiente de al menos litro y medio de capacidad que se pueda poner sobre una fuente de calor sin romperse ni fundirse.
miércoles, 18 de junio de 2014
El «diálogo» ¡Ja!
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Gran cena internacional
Entrantes
Comida
- Lomo de recebo
- Chorizo cular
- Salchichón payés
- Boquerones en vinagre
- Anchoas
- Patatas rueda
- Crujientes picantes
- Gusanitos gordos
- Bolas de queso
- Patatas fritas (varios sabores)
Bebida
- Protos blanco, 2012
- Maohu clásica
- Coca-cola
- Tinto de verano
- Trinaranjus naranja
Cena
Comida
- Kebab de pollo sin cebolla con patatas fritas
- Kebab de pollo-cordero con patatas fritas
- Shawarma de pollo-cordero
- Arroz tres delicias
- Tallarines con gambas
- Rollitos primavera
- Pollo al limón
- Ternera al tipan
Bebida
- Señorío de los Llanos blanco, 2012
- Coca-cola
- Tinto de verano
- Trinaranjus naranja
Postres
- Bizcocho de fresa
- Brazo gitano de chocolate
Sobremesa
- Crema de orujo
- Legendario
- Malibú con piña
- Gin tonic
lunes, 27 de mayo de 2013
Gilipollas a cerebro descubierto
jueves, 18 de octubre de 2012
Imbecilidades notables, parte enésima.
Para promover algo así hace falta ser idiota profundo dentro de la idiotez congénita que demuestran los promotores de tales iniciativas.
Si de lo que se trata es de convencer a los catalanes de que ser parte integrante de España es mejor que ir de por libre, creo que resulta obvio que no es precisamente recomendable pegarles una patada en los cojones antes de empezar a hablar.
Piénselo: si cuando se emancipó sus padres le hubieran pegado una paliza para convencerle de lo contrario, tenga por seguro que habría arriesgado vida y hacienda saltando de azotea en azotea, huyendo bien lejos para no volver a exponerse a tales "razonamientos".
En el caso catalán de lo mismo hablamos. No hay nada que refuerce más un sentimiento secesionista que saberse malquerido dentro de la unidad a la que se pertenece. Si yo fuera catalán me sentiría ofendido y agredido por esos llamamientos descerebrados al boicot, y cuanto antes huyera de ese maltrato más tranquilo respiraría.
Reflexione: si es cierto que quiere a Cataluña como parte España ¿no serán mejor las demostraciones de cariño y simpatía antes que las de odio y desprecio? Pensar lo contrario no solo creo que sea señal de idiocia profunda, sino además muestra de un perverso desequilibrio que habría que hacerse mirar por un especialista en cosas de la mente.
PD: Siempre queda la explicación de que tales campañas salen directamente de los comités de propaganda del más radical nacionalismo catalán, precisamente con la intención reseñada "Si conseguimos que nos odien, más adeptos haremos para la causa entre los indecisos e indiferentes".
jueves, 17 de mayo de 2012
Pánico y órdagos
Está escrito: jugador de chica, perdedor de mus.
viernes, 25 de marzo de 2011
ARROZ FRITO A LA CANTONESA (O TRES DELICIAS)
El “arroz tres delicias” es una receta china que está tan presente entre nosotros que no es extraño encontrársela como primer plato en muchos restaurantes españoles, como plato precocinado de marcas famosas o incluso formando parte de los menús de las casas particulares de nuestro país.
Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, lo que hemos hecho es “españolizar” el plato y adaptarlo a nuestra forma de ver la cocina. Bien por gusto, bien por desconocimiento de la receta original. El “arroz tres delicias” que solemos consumir los españoles es, básicamente, un arroz blanco al que se le añaden guisantes, jamón york y tortilla francesa en pequeños trozos. Pero, por muy rico que nos salga, lo cierto es que no sabe igual que el que preparan en los restaurantes orientales, aunque le añadamos salsa de soja.
Yo siempre me pregunté por qué y traté de buscar la receta original china, que no podía ser muy complicada, tratándose de cocina tradicional. Como suele ocurrir, me tropecé con cien mil versiones, cada una más heterodoxa que la anterior y todas afirmando ser “el auténtico arroz tres delicias”. Pero yo no quería las versiones occidentales de la “generación Thermomix”, quería saber cómo lo preparaba la abuela Cheng en sus fogones, así que seguí investigando.
De modo que me puse a bucear en libros de cocina especializados y páginas web cada vez más raras. Resultó que la cosa era tremendamente complicada. La base de la receta es el arroz frito, al que se le añaden diversos ingredientes, y parece que es común en Asia. A partir de ahí hay diversas variaciones regionales.
Lo que sigue es el resultado de lo que he ido entresacando aquí y allá y, sobre todo, de lo que he experimentado yo mismo en la cocina, que es la mejor forma de aprender. El resultado, según las personas que lo han probado, es indistinguible del que sirven en los restaurantes chinos, que en el fondo era lo que yo pretendía.
Lo primero que debéis hacer es cambiar el chip. Olvidáos de cómo os enseñó mamá a hacer el arroz tres delicias. Esta receta es parecida pero el método de elaboración es ligeramente diferente. En realidad, bastante diferente. Como de lo que se trata es de hacer un arroz chino, necesitaréis ingredientes chinos. En la actualidad son muy sencillos de encontrar porque hay varias tiendas de productos orientales. Aquí, en Madrid, en la plaza de Soledad Torres Acosta hay un supermercado llevado por chinos con una zona de comida oriental. No está mal, aunque donde yo hago mis compras es en Ta Tung Universal, en la calle Mozart número 5 (pegadito al centro comercial Príncipe Pío). Si vivís en Madrid os recomiendo esa tienda.
Cosas que vais a necesitar:
1.- Wok. A estas alturas no necesita presentación esa sartén oriental tan práctica.
2.- Aceite de cacahuete o soja. El aceite de cacahuete es el que yo uso, porque no aporta ningún sabor a los alimentos. Y es barato: la botella de litro cuesta un euro y algo. Si no se encontrase ninguno de los dos, servirá aceite de girasol. No uséis oliva porque da mucho sabor al plato y le da un regustillo español que en este caso no deseamos.
3.- Salsa de soja.
4.- Arroz jazmín. En España preparamos nuestro arroz tres delicias con el arroz de grano corto que usamos para la paella, pero eso no es correcto. Debe usarse un arroz de grano largo, que además engorda menos. El arroz jazmín se encuentra fácilmente en cualquier tienda de las descritas anteriormente. Su principal característica es su intenso aroma.
3.- Zanahoria en tiras.
4.- Brotes de soja.
5.- Jamón york.
5.- Huevos.
6.- Cualquier otro elemento que se quiera echar: guisantes, gambas...
7.- Un cazo de servir.
Con todo ello preparado, cortadito y listo (ya sabéis que el wok no te deja esperar), os ponéis manos a la obra.
Lo primero, el arroz. Para medirlo, yo uso una tacita diminuta que me dio mi madre. Una tacita de arroz por cada comensal. Cada cual use la cantidad que quiera. Ponemos el arroz en un colador grande y lo lavamos debajo del grifo, con agua abundante, para que pierda el almidón. Cuando el agua deje de salir turbia, está listo. Ponemos el arroz a secar.
Para la proporción de agua y los tiempos de cocción, consultad las instrucciones del paquete, porque a veces varían.
Cuando el arroz esté seco, echamos un poco de aceite en el wok y ponemos el fuego fuerte. Cuando el aceite esté caliente echamos el arroz y lo marcamos durante un minuto, sin dejar de remover. A continuación, el agua (generalmente, tres partes por cada una de arroz, pero como digo es mejor consultar el paquete). No echéis sal. Cuando comience la ebullición, bajad el fuego casi al mínimo, ponedle la tapa al wok y dejadlo 20 minutos (o lo que os digan las instrucciones del paquete). Mientras cuece, olisquead y sabréis por qué le llaman “arroz jazmín”. Comenzaréis a babear.
Mientras se hace, cogéis 2 ó 3 huevos (cantidad a gusto) y hacedlos revueltos, no demasiado hechos. Sí, huevos revueltos. El arroz frito tres delicias no lleva tortilla francesa. Si no me creéis, fijaos bien la próxima vez que vayáis a un restaurante chino. No es tortilla.
Dejáis el huevo revuelto aparte.
Cuando apartéis el arroz, dejadlo 5 minutos con la tapa puesta para que acabe de hacerse. Después apartáis el arroz, limpiáis el wok con papel de cocina, echáis más aceite y volvéis a poner el fuego al máximo. Ahora freiréis la zanahoria, los brotes de soja, el jamón york y cualquier otro ingrediente que vayáis a usar. No los echéis todos de golpe porque tienen diferentes tiempos.
Los apartáis y volvéis a echar aceite en el wok. Cuando esté caliente, echáis el arroz (porque es arroz frito tres delicias) y lo freís sin dejar de remover. Agregáis el huevo revuelto, dejáis la paleta a un lado y cogéis el cazo de servir. Esto parece raro, pero hacedme caso y os irá bien. Hay que revolver el arroz con el huevo, y la idea no es que se quede suelto al estilo español, sino aglutinado y pegadito. Recordad que la receta es china y es endemoniadamente difícil comerse el arroz con palillos si los granos bailan.
Para conseguir esa textura, hay que revolver con el cazo sin parar, y luego aplastar la mezcla con la parte exterior del cazo, dejar unos segundos y luego revolver de nuevo. Hay vídeo en Youtube donde muestran cómo hacerlo. Es fácil, podéis creerme.
Echáis después las verduras, removéis para que se mezclen los sabores y echáis salsa de soja. No rectifiquéis de sal hasta echar la salsa, porque ésta es salada.
Y ya sólo queda servirlo a la mesa. Buen provecho.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Visitas papales y protestas vecinales
Naturalmente, la visita ha generado gran alegría en el feligresado católico y pocas simpatías entre los ateos, descreídos y ofendidos. Éstos últimos han convocado protestas y manifestaciones contra la visita que, como todas las de este calibre, provoca grandes molestias a los ciudadanos en general y, sobre todo, y objeto destacado de las protestas de los manifestantes, suponen un gasto considerable que nunca se termina de saber muy bien quien paga, y que siempre se intuye salido de las arcas públicas.
Comprendo las protestas de Barcelona, pero lo que me dejó boquiabierto fue saber que también en Santiago se habían producido manifestaciones similares. Tengo que suponer que los protestantes no serán oriundos de la ciudad, porque de ser así, solo se les puede calificar de idiotas o caraduras.
El pasado año Xacobeo generó, solo en Galicia, nada menos que 900 millones de euros de beneficio, no he encontrado datos (tampoco he perdido demasiado tiempo en buscarlos) de los millones que el Camino de Santiago reporta regularmente tanto a Galicia como a la ciudad de Santiago, pero ya los quisiera yo para mi.
Efectivamente, de ahí mi sorpresa. Que la visita moleste a los barceloneses a cuenta de un gasto innecesario para las arcas públicas (aunque supongo que no considerarán innecesarios los posibles beneficios) pero que un santiagués se considere ofendido por la visita del jefe de la organización que está haciendo de oro la ciudad gracias a la ruta turístico-mística más antigua de la humanidad es para darle de capones por bobo, y más teniendo en cuenta que, como en el caso de Barcelona, no está tan claro que esta visita vaya a suponer una ruina para nadie.
Que me cuenten que protestan por las molestias o cuestiones religiosas, éticas o morales, vale, la Iglesia no es precisamente una máquina de hacer amigos, pero que protesten por las cosas de los dineros que se lo cuenten al apóstol, que ya verán el descojono que se pasa a costa de tanta tontería y tanta gilipollez.
martes, 9 de marzo de 2010
Siempre adelante

Francisco.
Como seguramente ya sabes, un gran terremoto devasto parte del sur de Chile, y ha impactado profundamente nuestro país, la perdida de las vidas es irreparable, pero su recuerdo estará siempre en nuestros corazones. La perdida material es profunda, pero ya comenzó la reconstrucción.
La comunidad internacional ha acudido rápidamente en nuestra ayuda. Entre otros piases España, ustedes nos enviaron hospitales de campaña, rescatistas, perros entrenados, y un equipo de profesionales para apoyar las labores de evacuación. Además de eventos varios para recolectar ayuda. Los equipos de fútbol donde militan Chilenos, han mostrado una gran solidaridad también.
Había pensado enviar esto a la embajada, pero estuve pensando, y como hace tiempo que visito tu sitio (estoy suscrito también a tus entregas e incluso de vez en cuando hago algún comentario) me siento mas cercano a ti, y quisiera manifestar en tu persona mi agradecimiento al pueblo Español, por toda la ayuda que nos han dado, en un gesto espontaneo y generoso de solidaridad hacia nosotros.
Un abrazo.
Exequiel.
P. S. Te adjunto una imagen con un acierto fotográfico que refleja muchas cosas; devastación, desolación, pero por sobre todo la entereza y determinación de un compatriota que perdió su casa, sus muebles y sus herramientas.
martes, 30 de junio de 2009
COSAS QUE ME CABREAN. II
lunes, 29 de junio de 2009
COSAS QUE ME CABREAN. I
Mi Chi debe ser reacio a fluir, porque ni se me curó el codo de tenista ni el insomnio. Eso sí, mi familia perdió 6.000 pelas por sesión (era 1990, hagan cuentas). Tío, estés donde estés: no pasará suficiente tiempo, muac, por éstas que me las pagas.
jueves, 2 de abril de 2009
Apocalipsis
Andaba el año mil europeo en medio de oscuridades y temores: epidemias, hambrunas, malas cosechas, guerras feudales, vikingos sanguinarios, eclipses, cometas y otros desastres. No había otra, el fin de el mundo se acercaba, sin duda, por los muchos pecados cometidos por la humanidad. Predicadores ambulantes gritaban a la conversión y los hombres vestidos con sacos y cubiertos de cenizas, llenaban los templos pidiendo perdón.
El fenómeno se repitió después con la llegada de la peste negra y después y después y ... Quizá no tanto, parece que la edad media, no fue tan oscura como se pensaba y que esa triste visión tiene que ver más con teorías milenaristas compuestas siglos después que con la realidad. En cualquier caso, afortunadamente llego el siglo de las luces, la luz del conocimiento alejó tan nefastas sombras y el hombre pudo al fin alzarse sobre si mismo y comprender el mundo que le rodeaba.
Hoy en siglo XXI ya no quedan dioses iracundos y vengativos, sólo la naturaleza y sus leyes rigen el universo.
Ya no hay profetas que se erijan en interpretes únicos de su voluntad y nos amenacen, por nuestras muchas faltas, defectos y actos egoístas, con inundaciones, terremotos, epidemias y fuego del cielo.
Ya no... ¿O sí?
miércoles, 4 de marzo de 2009
Faroles
El caso es que en España todo el mundo se ha enterado, bombardeo mediático mediante, que en las elecciones al gobierno de la taifa gallega el PP (conservadores) ha obtenido la mayoría absoluta (más del 50% de los votos) recuperando el poder que perdió hace cuatro años a manos de una alianza contranatura entre nacionalistas galegos (desconozco su ideología exacta) y el PSG (PSOE, socialistas) Todo claro y diáfano, las matemáticas mandan y nadie puede objetar nada, incluso la autocrítica socialista ha sido ejemplar, solo se echa en falta algo menos de triunfalismo conservador, por lo pronto, su líder y futuro presidente gallego, ya no va a poder cumplir una de sus promesas electorales, ya que su coche oficial no podrá ser de fabricación gallega... so pena que no tenga inconveniente en pasearse en una Berlingo blindada.
En el caso de la taifa vasca el asunto es bastante más complicado. A efectos prácticos la mitad de la población se decanta por una opción nacionalista (en resumen, anhelan la independencia) y la otra mitad es un tema que o no les entusiasma o más bien les repele. El puzzle de partidos es tal que da un poco de grima mirarlo, y el reparto de escaños no ha olvidado a nadie. Un dato curioso: el País Vasco es aún más conservador que Galicia, mientras el PP ha conseguido en la tierra de Breogán el 47% de los votos, la suma PP+PNV da un resultado de casi el 53%.
El caso es que es tal la fragmentación, y por cosas de esas de las leyes de Hont y demás, que el PSE (PSOE, 30% de votos, 24 diputados) puede llegar a gobernar con el apoyo, o al menos la aquiescencia, de su irreconciliable enemigo (si, enemigo, no rival) el PP, (14% de votos, 13 diputados) apartando al PNV (39% de votos, 30 diputados) del poder en el que lleva apalancado desde que Euskadi es Euskadi.
Esta circunstancia es celebrada por socialistas y peperos vascos como realidad posible, y Patxi López, el secretario general del PSE, proclama a los cuatro vientos que está seguro de ser el próximo leendakari (presidente) vasco, ante la ira del PNV.
Todo esto analistas y demás ralea lo dan por hecho, y pronostican futuras tormentas políticas a todos los niveles. Para más detalles leer la presnsa española de estos días.
Particularmente los que tienen sorprendidos son los peneuvistas, peperos, periodistas y analistas. Periodistas y analistas porque sus negros vaticinios están dentro de la estricta posibilidad... y encima los dan por hechos, peperos porque son unos ingenuos que creen tener una llave de oro y peneuvistas por... vascos de chiste, cabezones y poco sutiles.
¿Solo yo estoy viendo un farol mayúsculo de Patxi López? Coqueteando en estos primeros momentos con la posibilidad de llegar a ser leendakari tensiona su relación con el PNV de forma que a la hora de establecer las conversaciones preliminares para formar el gobierno vasco parte de una posición de ventaja. Es él, solo él, quien tiene la llave de la gobernabilidad del País Vasco, es él quien puede imponer sus condiciones al PNV para formar gobierno, y él será, finalmente, el ganador de estas elecciones aunque no gobierne nominalmente y se limite a moderar el discurso victimista del nacionalismo vasco y las tendencias conservadoras propias del PNV. Un paco PSE-PP es un pacto con el diablo, inviable de todo punto, ni siquiera en el complicado panorama vasco. Habrá un gobierno vasco PNV-PSE, seguro.
¿Sólo yo veo esto? No creo, me parece algo tan evidente que solo puedo pensar que toda esa morralla de políticos y plumillas están dando el espectáculo con tal de seguir ganando notoriedad. Asco me dan.
martes, 20 de enero de 2009
El nuevo Emperador, el viejo Imperio
martes, 4 de noviembre de 2008
Agoreros y listillos
Dire Straits
No hay cosa de la que me arrepienta más en la vida que haber escuchado a los agoreros y a los listillos.
Cuando era un chiquillo escuálido y atontado que cursaba EGB en los años 70 soporté sus primeros ataques. Supe, por aquellos de mis amigos y conocidos que me aventajaban en edad, que mi vida era regalada y fácil y aún no había conocido lo peor: ya me enteraría al llegar a BUP, donde se estudiaba de verdad, donde pasabas eternas noches en vela estudiando libros tan gordos como los sillares de Micenas y los profesores se empleaban a fondo contigo. Llegué a BUP con las orejas gachas, igual de escuálido y atontado, pero con más granos que una mazorca transgénica y una nueva amiga (mi pobre mano derecha). Bueno, he de admitir que no fue fácil, que realmente era un cambio de aires radical, que había que estudiar más, que los profesores te miraban como esperando algo más de tí… pero pasé por ello. Con esfuerzo, porque siempre fui un pésimo estudiante, pero pasé por ello, bendito sea.
Pero incluso ya entonces supe aquello no había sido nada. Apenas el aperitivo. Un divertimento. Porque después venía [aquí la música de Tiburón: tun-tun… tun-tun… tuntuntuntuntuntun]: la Universidad. Allí chaval, decían quienes por edad o méritos habían entrado antes que yo, allí sí que curras, eso es el infierno; tienes que buscarte la vida porque los profesores pasan de ti, los trabajos no puedes entregarlos de cualquier forma, ya verás, ya verás, es horrible.
Recuerdo mis primeros contactos con la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense, vulgo “la caja de cerillas”, un espantoso edificio de ladrillo. Sí, fue horrible. Lo confieso. Después de salir de un colegio lleno de estrechas (no diré el nombre, pero Paco Pepe fue al mismo que yo), estar entre mujeres de verdad fue espantoso. Porque yo seguía siendo escuálido y atontado y, aunque ya no tenía granos, era a la belleza masculina lo que Jesús Gil a la política. Follé menos que un casado. Es más, no follé nada. No sé qué les han contado sobre la Universidad, pero es mentira. El famoso brindis “sexo, orgía, Historia y Geografía” es falso. Eso sí, me bebí hasta el agua de los floreros en Moncloa, Malasaña, Huertas y donde pintara, empalmé más de una noche (en realidad estaba siempre empalmado, ya me entienden); me agarré el moco de mi vida para pedirle salir por vez primera a una chica encantadora llamada Carmen que después se casó con un sargento del Ejército del Aire (que no tuvo ni la decencia de ser mala persona para hacérmelo más fácil, el muy…), y recibir las primeras calabazas de mi vida; publiqué mis primeros artículos en un pequeño fanzine que editaban en la Facultad (ni de coña, no pienso decirles el nombre, y además firmaba con seudónimo); hice varios viajes se abren comillas de estudios se cierran comillas de esos que cuando vuelves a casa duermes 48 horas seguidas… en definitiva, hice lo humanamente posible para cumplir el topicazo del estudiante de Humanidades.
Por poco se me olvida, conocí a la que ahora es mi mujer.
Mi paso por la Universidad fue horrible, espantoso, Ya saben.
Pero claro, lo que ocurría es que aún no había conocido lo peor.
¿Qué te has creído chaval? ¡Con lo bien que vivís los estudiantes! ¡Ya verás en la mili, ahí sí que te van a poner firme como una polla!
Bueno, firme sí que me pusieron, eso seguro. Todos los días varias veces. Tampoco diría yo que fue fácil. Qué coño, los primeros meses lo pasé de puta pena. Pero como estaba la Expo, durante cuatro o cinco meses me gané más de doscientas mil pelas haciendo guardias por Andalucía (y era soldado de 2ª) durante las cuales leía novelas o charlaba con los colegas. Durante aquellos meses, sólo bebía Jack Daniels (con un solo hielo, por favor) y viajaba en Talgo. No, no estaba siempre salido; dormir con cien tíos que no paran de tirarse pedos y roncar como un aserradero asturiano no es lo que yo llamaría El Palacio del Placer. Sólo afortunados como Nico han conocido el placer en su sentido más hondo durante el Servicio Militar.
Pero saben… sí, lo han adivinado. Es que lo peor no había venido todavía. EGB, BUP, la Universidad, la puta mili… todo eso era la vida fácil. Espera a casarte, membrillo, y sabrás lo que es rock’n’roll. Tu mujer te controlará todo, tendrás que tirar tus películas y libros, perderás tu libertad. Ya verás, ya, cuando te cases.
Bueno, estoy casado. Con la mujer más jodida y obscenamente maravillosa de este mundo. Sí, sigo siendo escuálido y atontado. No, no es ciega. Sí, está muy buena. No, no sé cómo lo hice.
¿Qué quieren que les diga de la vida de casado? ¿Poder poner la música al volumen que me de la gana? ¿Plantar los quesos encima de mi mesa? ¿Comer o cenar a la hora que me plazca y lo que me plazca? ¿Compartir mi vida con una mezcla de Samantha Carter y una cabo primero de Valkirias? No sé si podré soportarlo. Claro, está lo de pagar la hipoteca, hacer cuentas, limpiar, discutir de cuando en cuando, negociar pequeñas cosas… No he perdido ni un ápice de libertad, no he tenido que renunciar a nada y no me siento en absoluto un esclavo. La vida adulta no es fácil, no es relajante y no es el paraíso, pero no puedo quejarme. Hasta ahora no ha llegado nada con lo que no pueda lidiar.
¡Ah, escarramal! Lo que pasa es llevas una vida muelle y facilona (ahora, todos conmigo) ¡Ya te enterarás cuando tengas hijos! Tendrás que olvidarte ver películas, no dormirás en toda la noche, tu mujer pasará de tí y sólo pensará en ellos...
¿Saben que les digo? Váyanse todos a tomar por culo.
lunes, 3 de noviembre de 2008
ROLLO MACABEO SOBRE LOS EEUU
A nosotros, los ciudadanos ibéricos de a pie, nos cuesta entender que no somos norteamericanos, a pesar de la Coca Cola, La Guerra de las Galaxias, Chuck Norris y Microsoft.
Hacemos una errónea comparativa de personalidades con nuestros políticos de turno, identificando a Obama con el progresismo y a McCain con los liberales.
Queremos creer que de ganar uno u otro, nuestra situación personal de país de tercera fila (que no de país del tercer mundo, gracias a Crom) cambiará de manera sensible.
Nuestras simpatías personales bailan un chotis con los candidatos, creyendo que el joven, demócrata y negro se enfrentará al viejo, republicano y blanco.
Creemos en definitiva, que el estado hegemón mundial puede cambiar, en función de a quien se elija en las elecciones de los EEUU. Y que nosotros, desde España y con amor, podemos beneficiarnos e incluso influir en ese cambio.
Y una mierda.
Desde hace ya bastantes años, la asunción por parte de los americanos de que eran la primera potencia mundial, les convirtió en un imperio. No me refiero al concepto de imperio romano, ni al español del S.XVI (si es que existió), ni siquiera al británico del S.XIX. A pesar de las atractivas similitudes, Norteamérica creó su propio imperio particular.
Si pretendió hacerlo de manera consciente o si simplemente se encontró de bruces con él después de la II Guerra Mundial es algo que dejo para los expertos.
En mi modesta opinión, este imperio se basa en tres anclas, aunque admito que pueden existir más: Sistema Económico, Sistema Militar y Sistema Político.
Su sistema económico es el capitalismo. Ha evolucionado a través de los años con diversas fórmulas, en función de sus circunstancias internas y externas, pero sigue siendo capitalista. Lo más importante de este sistema, para mí sin duda alguna, es la aparición de los grandes “lobbys” o grandes grupos económicos de presión. Si son estos, o no, los que dirigen al imperio, en mayor o menor grado, en función de quien presida la casa blanca, es clave para entender el tipo de imperio que es y de que manera nos puede influir a los demás. Este sistema no es perfecto y tiene un incómodo ciclo periódico de aceleración-desaceleración. El sistema se encuentra dentro del mercado, que al globalizarse crea una dependencia tanto interna como externa. Es lógico pensar que el imperio tiene tendencia a controlar el mercado, pero es incapaz de controlar los períodos de crecimiento-recesión. Por lo tanto, tanto el propio imperio como los satélites que lo conforman, tenemos que comernos con patatas fritas los momentos de recesión, con todas sus consecuencias. Y al mismo tiempo disfrutar de los períodos de bonanza y crecimiento, quienes puedan y/o sepan disfrutarlos.
Su sistema militar (incluyendo su central de inteligencia) es la más poderosa máquina de guerra conocida, capaz de desplegarse a cualquier punto del planeta y poseedor y “utilizador” del poder nuclear. Por fortuna, su mando está bastante supeditado al poder político y en teoría está bastante controlado. Tengo que recurrir al cine (por cierto, norteamericano) para poder imaginar su imperio controlado por el sistema militar. Así de pronto se me ocurren: “Teléfono Rojo, Volamos hacia Moscú”, “7 Días de Mayo” y “La Roca”. De todos modos, el concepto de “guerra total” y “rendición incondicional” es norteamericano y proviene del general Grant y del político Lincoln. Su plasmación universal la veríamos con Roosevelt - Truman y la bomba atómica. Su desarrollo y evolución se sufrió en la guerra fría contra el “peligro comunista” (que en muchas ocasiones, efectivamente era un peligro). Ha tenido también distintos resultados, no siempre victoriosos para su sistema militar. La cuestión es que, siempre que ha tenido un enemigo “visible”, su sistema militar les ha funcionado razonablemente bien. Pero cuando ese enemigo “visible” se colapsó a sí mismo, el imperio no supo reaccionar con eficacia. Su enorme red de armamento, información e intromisión se vio, de repente, innecesaria. Y como todas las estructuras capitalistas, tendieron a recortar gastos superfluos. Con lo que quedaron victoriosos (en el ámbito económico) sin haber ganado totalmente en el plano militar y con una super-estructura de inteligencia para el desguace y despiece. Pero como nunca hay descanso para los adversarios del imperio, el enemigo mutó y se transformó en “invisible”, pillando en bragas al imperio. No hay peor enemigo para un imperio que la guerra de guerrillas. Comandos pequeños que se infiltran en tus filas, atacan la línea de suministros y te hacen el mayor daño posible, no solo a tu ejército si no a tu población civil. Cuando la guerrilla se transforma en terrorista, es todavía aún peor. Y cuando ese terrorista no es una nación o grupo concreto e identificable, si no que proviene de una entelequia religiosa fanática, liderada por un millonario y antiguo aliado, escondido nadie sabe donde, financiada por una red fantasmal y seguida por no se sabe cuantos seguidores, el resultado es una pesadilla para el imperio. El contraataque del imperio se produce, al principio, de manera más o menos justificada, invadiendo Afganistán y con una aceptación formal de sus satélites. Pero el imperio pierde el norte y decide invadir Irak, donde, curiosamente, hay petróleo, no como en Afganistán que solo tiene piedras y amapolas (por cierto, estas crecen muy bien).
¿Seguirá invadiendo el imperio, para controlar el flujo de hidrocarburos y para controlar el polvorín (más bien polvorón) de oriente medio?. A saber.
Su sistema Político es la democracia. Esta nos parecerá la más cojonuda o la más chunga, pero es una democracia y la primera después de una revolución. Su sistema electoral federal, por estados, permite elegir a unos compromisarios, que son los que eligen a su vez al presidente. Su particular evolución nos ha dejado un sistema bipartidista, que todos reconocemos como demócratas y republicanos. Y aunque en Europa, la evolución de la democracia nos haya deparado también un bipartidismo cuasi general, en poco o nada se parece a demócratas y republicanos norteamericanos. De hecho, sorprende e incluso causa perplejidad que la primera potencia mundial no tenga, en pleno siglo XXI, un sistema universal de seguridad social, que sí tenga como derecho el portar armas de fuego y que mantenga como vigente la pena de muerte en algunos estados.
No nos engañemos. Si esto es así es porque la mayoría de los ciudadanos norteamericanos quieren que sea así. En ninguno de los dos programas de los partidos políticos está ni la abolición general de la pena de muerte, ni la prohibición de portar armas de fuego ni la universalización de la protección de la seguridad social.
Ahora podríamos caer en el antiamericanismo ramplón del “todos son iguales, todos imperialistas”, acabemos con los yanquis. O también en el caso contrario del clientelismo filo-americano de “son cojonudos”, “ellos sí saben como hacerlo bien”, imitemos a los yanquis.
Después de varios siglos, seguimos siendo maniqueos.
No olvidemos que son una democracia y la democracia impone la mayoría a la minoría. Es así y punto. Se la podrá criticar, por supuesto, pero quien no esté a gusto puede perfectamente escoger Corea del Norte como residencia permanente. O China. No, China no, que se han vuelto “comucapitalistas”. Tampoco comprendo a los que echan pestes de su propio país e idolatran el “paraíso yanqui”. Pues nada, a emigrar a Florida, donde no podrán estar más de dos meses más que como turistas y el resto como ilegales deportables en cualquier momento, por ser spaniards de mierda.
¿Tan difícil es aceptar que somos satélites del imperio, pero con particularidades propias?. A una dirigente socialista, nada sospechosa de filo-americanismo, le he oído decir, textualmente, que considera a los EEUU como país aliado. ¿Aliado contra quien o contra que?.
Tampoco creo que haya que perder la identidad por tener influencia del imperio. En todo caso se transforma. La cuestión es como defender tu propia identidad ante el imperio, sin tener necesariamente que estar ni a favor ni en contra del propio imperio.
También está el asunto de cómo nos ven a nosotros, los ibéricos. Tampoco hay que engañarse. Somos un país satélite (aliado) que forma parte de Europa, de orden menor, por debajo del triple eje anglo-franco-alemán. Nuestra situación no va a mejorar en realidad porque gane uno u otro candidato a la casa blanca. En todo caso habrá mejor o peor álbum de fotos. Me parece bien que uno exprese sus simpatías por uno u otro, pero no por ello va a cambiar el imperio.
Al imperio solo lo pueden cambiar desde dentro, por ser una democracia, o desde fuera, cuando exista una potencia que lo desplace en su sistema económico y/o militar.
Y hoy por hoy, el imperio, nuestro imperio, es el yanqui, aunque muchos de sus ciudadanos nos sitúen en México y a nosotros nos parezca que si gana Obama, sabrán situarnos correctamente en el mapa.
Manuel Nicolás Cuadrado
Man